Una biografía marcada por el genio y la modernidad
José Villegas Cordero (Sevilla, 1844 – Madrid, 1921) es uno de los pintores españoles más sobresalientes del siglo XIX, reconocido por su versatilidad, su genialidad técnica y su papel central como director del Museo del Prado entre 1901 y 1918. Su formación comenzó en el taller sevillano de José María Romero y continuó en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla bajo la tutela de Eduardo Cano. En Madrid, entró en contacto directo con obras maestras de Velázquez en el Prado, lo que influyó decisivamente en su soltura y manejo del color.
Etapas artísticas y evolución pictórica
Inicios en Sevilla y Madrid: costumbrismo y aprendizaje


A muy temprana edad, Villegas debutó en el mercado del arte de la capital hispalense vendiendo su obra Pequeña filosofía, tenía sólo 16 años. Con veintipocos años viaja a Madrid donde frecuentó los ambientes de Federico Madrazo y se relacionó con grandes figuras como Eduardo Rosales y Mariano Fortuny, empapándose del espíritu de la pintura orientalista. Iba con asiduidad al Museo del Prado donde copiaba de obras de Velázquez, lo que fortaleció en Villegas la espontaneidad y luminosidad de su pincelada.
Etapa romana: expansión internacional y éxito comercial
En 1868 viajó a Roma junto a Rafael Peralta y Luis Jiménez Aranda. Esta etapa se caracteriza por la producción de cuadros de tema costumbrista, muy cotizados y demandados por coleccionistas. Villegas también realizó obras de pintura de género y temas orientalistas, nutridos por sus experiencias en Marruecos. Ejemplos destacados son Retreta improvisada, Toreros en la capilla de la plaza (1871) y El descanso de la cuadrilla (1873).
Pintura histórica y los grandes encargos


Villegas se interesó por la pintura histórica a raíz de los encargos del Senado, como La entrevista de Hernán Cortés con Moctezuma y La última visita de don Juan de Austria a Felipe II. Este giro en su carrera le permitió consolidar una técnica minuciosa y una narrativa épica en sus obras.
Venecia y el Renacimiento italiano
Desde finales de los años 70, residió asiduamente en Venecia. Se inspiró en sus vistas y ambiente para cuadros como La fiesta de las Marías y La procesión del Redentor, así como obras de evocación renacentista italiana: Dama veneciana del siglo XVI, Dux Moncénigo y Palacio de la República veneciana. Sus cuadros captaron el interés de millonarios y galeristas internacionales, alcanzando precios astronómicos y consolidando su fama mundial.
Influencias y aportaciones personales


Influencias recibidas
Villegas integra las enseñanzas de Eduardo Cano y José María Romero en Sevilla, de Federico Madrazo y Eduardo Rosales en Madrid, y su admiración por Fortuny y la pintura veneciana. El contacto con el arte de Velázquez en el Museo del Prado resulta esencial en la maduración de su técnica y visión artística.
Pincelada suelta y carácter internacional
Su pintura destaca por la naturalidad en la descripción gestual, el detallismo arquitectónico y la soltura cromática. Fue capaz de abordar indistintamente temas históricos, taurinos, costumbristas y orientales, desarrollando: la luminosa espontaneidad de Velázquez, el colorido audaz de Fortuny y la sensibilidad romántica de Rosales.
Obras más reseñables
Cuadros históricos y costumbristas
- La muerte del maestro (1884): obra cumbre del género taurino, fusiona el drama y la composición histórica, y se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.
- La muerte de Viriato (1890): presente en el Ayuntamiento de Sevilla.
- Baile andaluz (1893).
- El Minué (1868), Museo Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires.
- Dama veneciana del siglo XVI y El descanso de la cuadrilla, series costumbristas de gran éxito internacional.
Retratos, orientales y otros géneros


- Fumador marroquí.
- Tienda de babuchas en Marruecos (1872), Museo Walters, Baltimore.
- Baile por bulerías (1884).
- Mujeres en la ventana.
- Pastora Imperio (1905).
Director y renovador del Museo del Prado
Durante 17 años, Villegas lideró una importante modernización del Museo del Prado, reorganizando los archivos, mejorando la exposición y seguridad de las obras y fomentando exposiciones monográficas de El Greco, Zurbarán y Morales. Bajo su dirección, el Prado se consolidó como uno de los grandes museos internacionales.
Legado y reconocimiento


José Villegas Cordero dejó una huella imborrable en la historia de la pintura española, destacando por su eclecticismo, su audacia técnica y su capacidad para renovar géneros tradicionales. Hoy sus obras forman parte de importantes colecciones públicas y privadas, y su figura es objeto de atención académica y divulgativa.
Su labor quedó vigente a través de sus discípulos, donde destacamos Luis Menéndez Pidal y Gonzalo Bilbao. Su sepulcro se encuentra en el cementerio de Sevilla, con una escultura que es un homenaje a su cuadro de la Dogaresa Foscari, cuadro donde se ve esa impronta veneciana adquirida durante los años que vivió en la ciudad de los caneles.
El Museo de Bellas Artes de Sevilla conserva un maravilloso busto realizado por el artista valenciano Mariano Benlliure
Bibliografía
Perfil del autor en la Enciclopedia del Museo del Prado
https://historia-hispanica.rah.es/biografias/46241-jose-villegas-cordero



