El puente de la inmaculada en Sevilla

El puente de la Inmaculada en Sevilla

¿Qué hacer en Sevilla en el puente de la Inmaculada?, es la típica pregunta que nos realizamos ya que es una época importante en la ciudad donde se rinde culto a la Virgen como inmaculada desde más de 300 años. Además, esta fecha coincide con el día 6 de diciembre, día que se aprueba la Constitución española, por eso también se denomina a estos días especiales en nuestro país como el puente de la Constitución o puente de diciembre.

La fiesta de la Inmaculada ha estado intrínsicamente unida a Sevilla desde sus inicios, ya que fue la ciudad hispalense la que lucho por ese reconocimiento cuando ni siquiera en Roma se apostaba por aquello.

En 1613 en el Convento de Regina Angelorum, un monje dominico llegó a comparar a la Virgen con Lutero y la ciudad fue un clamor defendido a la Virgen.

«Aunque se empeñe Molina

y los frailes de Regina

con su padre Provincial,

María fue concebida

sin pecado original».

El pueblo secundado con los jesuitas y franciscanos, intento arreglar aquella ofensa y se echó a la calle en una gran manifestación donde más de 100.000 personas llenaron las calles de Sevilla para defender un dogma que no existía como tal por parte de la iglesia, pero que la ciudad daba ya como hecho.

Desde ese momento se empiezan a realizar en la ciudad diferentes obras para realzar a la Virgen como Inmaculada. Una de ellas la realiza Zurbarán para el Ayuntamiento de Sevilla.

Inmaculada de Zurbarán en Sigüenza

Inmaculada de Zurbarán

Existen muchas representaciones de este tema, pero en esta ocasión hablaremos de una interesantísima que desgraciadamente a día de hoy no se encuentra en la ciudad para la que fue pintada. Esta inmaculada fue pintada en 1630 por Francisco de Zurbarán para el Ayuntamiento de Sevilla. Debemos observar como en el ángulo inferior izquierdo aparece la ciudad amurallada donde destaca, como no podía ser menos, la Giralda. La imagen refleja una cara aniñada con el pelo suelto, que incide en su condición virginal, ya que las mujeres casadas debían llevar el pelo recogido con tocas. El hecho de que lleve un vestido blanco y un manto azul no es algo casual, así se le apareció a la portuguesa Beatriz de Silva. Interesante es la fecha de la obra, ya que, aunque sigue lo argumentado por Francisco Pacheco en” El Arte de la Pintura”, la obra del Maestro de Velázquez se termina en 1638 y no se publica hasta 1649; siendo muy posterior a esta obra que comentamos. La túnica de la Virgen demuestra el dominio del autor en la pintura de tejidos. Destacar también las nubes y las cabezas de angelitos que casi difuminadas rodean la cabeza de la imagen. En la actualidad esta delicada obra se encuentra en el Museo diocesano de Sigüenza.

Hemos hablado de Pacheco que realiza en Sevilla dos inmaculadas muy interesantes siguiendo las normas que marca en su libro y que podemos hoy disfrutar en la iglesia de San Lorenzo y en la Catedral de Sevilla.

Es interesante los fondos porque se distingue a la ciudad de Sevilla, quería dejar claro donde se encontraba en ese momento y así remarcar más si cabe, la ciudad con la devoción a la Inmaculada.

La inmaculada en escultura

La Cieguecita

También la Inmaculada se representa en escultura, el caso más paradigmático es la famosa cieguecita de Martínez Montañés que se encuentra en una de las capillas de alabastro de la Catedral con la cual el gran genio de la Alcalá la Real creo un modelo iconográfico, pero Sevilla está llena de Inmaculadas de gran valor: la de San Julián, normalmente atribuida a Alonso Cano, aunque en la última muestra sobre Montañés se reseñaba como de este último autor, la realizada para la iglesia de San Andrés, la que realiza Alonso Martínez para la Catedral de Sevilla y que sigue procesionando en el Corpus Christi.

Pero hay dos que debemos mencionar aparte, una de ellas es la denominada del “Alma mía” y radica en la iglesia de San Antonio Abad, sede la de Hermandad del Silencio. Realizada en 1615 por Hernando Gilman se considera como la primera talla de bulto redondo que representa este misterio.

Inmaculada del Alma Mía

Por otro lado, tenemos otra escultura denominada “La Sevillana”, se encuentra en el Convento de San Buenaventura. Aunque en origen fue realizada para un oratorio privado y de allí pasó al Convento Casa Grande de San Francisco, cuando se demolió llegó a su ubicación actual.
Dicen que paró dos de las epidemias más mortíferas de Sevilla, la de Peste de 1649 y la de fiebre amarilla de principios del XIX. El sobrenombre deriva de un robo, ya que sustrajeron sus joyas y decían que como era tan sevillana no hacía aprecio de sus riquezas.
Ha participado en dos grandes procesiones marianas en el siglo XX y es una de las pocas esculturas de la Virgen que tiene pelo natural que se ve. ya que otras lo poseen, pero lo llevan oculto. 

Murillo y las Inmaculadas.

Aunque muchos autores se han dedicado a pintar inmaculadas sin lugar a dudas hay uno que se ha llevado, y con razón, todas las alabanzas, hablamos de Bartolomé Esteban Murillo.

El autor va a representar esta iconografía de una forma única y sobre todo va a conseguir llegar al pueblo de una forma muy especial. Aunque realiza muchas obras basadas en esta temática vamos a mencionar las que tuvieron mayor repercusión y se encuentran en la ciudad.

La Colosal

Inmaculada la Colosal

Obra de grandes dimensiones, como nos dice su nombre y que pertenecía al Convento Casa Grande de San Francisco, hoy se encuentra en el Museo de Bellas Artes; sus dimensiones van están en consonancia a como era el convento donde se ubicaba, que cogía toda la actual Plaza Nueva. En ella podemos ver las típicas características de nuestro artista, túnica blanca, manto azul, fondo dorado, y ángeles que revolotean debajo de Nuestra Señora. En origen estuvo colocada a 15 metros de altura y tenemos que pensar que los autores hacen sus obras para que la entienda el espectador.

La Inmaculada niña del coro del Convento de Capuchinos.

Inmaculada niña del coro de Capuchinos.

En esta obra Murillo quiere reflejar la pureza de la Virgen representando a una niña de 12 o 13 años, de ahí el nombre de Inmaculada niña. La obra posee un dibujo y un colorido que lo sitúa entre las obras más acertadas de Murillo. También debemos destacar los numerosos ángeles que revolotean alrededor de la imagen y que portan los diferentes atributos de las letanías a modo de juego. Esta obra la podemos enmarcar dentro del denominado periodo vaporoso de Murillo si seguimos las tres épocas que marca Ángulo para diferenciar su producción y pertenece al increíble conjunto del Convento de Capuchinos de Sevilla.

La Inmaculada de la Sala Capitular de la Catedral.

Inmaculada de la Sala Capitular de la Catedral de Sevilla

Para muchos es la Inmaculada más bella realizada por el autor, que además tiene la singularidad que sigue estando en el lugar para el que fue realizada y conserva su marco original, obra sublime de Bernardo Simón de Pineda. Es una reivindicación de un dogma que en aquel momento sólo defendía Sevilla porque la iglesia no lo aprueba hasta 1854, de ahí la frase” la Inmaculada en el primo instante de su ser”.

Baja sutilmente la cabeza y los ojos en señal de asentimiento como lo realiza la escultura de “la cieguecita de Montañés”. Destacar el realismo de los pliegues de la tela y el pelo que le confieren mayor naturalidad y hacen que la divinidad de la Virgen se humanice.

Los seises

Pero hablar de la Inmaculada en Sevilla es también hablar de los seises, esos niños que cantan y bailan en la Catedral, tocando sus palillos, con voces angelicales y que como manda la tradición en estas fechas llevan su traje azul y blanco, para el Corpus y el triduo de carnaval van con un traje, diferente rojo y blanco. Un detalle curioso para que no se cambie el traje entero sino que se va cambiando por piezas conforme se va estropeando. Uno de los grandes momentos de esta celebración es poder ver a estos niños que tienen el privilegio de realizar sus bailes y cantos cubiertos delante del Santísimo.

Es otro de los momentos más emocionantes de estas fiestas en la ciudad donde se vio nacer esta importante devoción.

Las Tunas

Pero la Inmaculada es también la patrona de las tunas, por tal motivo el día 7 de diciembre a partir de las 12 de la noche, éstas realizan un homenaje y se ponen a cantar serenatas debajo del monumento existente en la plaza del Triunfo, y así continúan hasta altas horas de la madrugada. Las calles de alrededor, en especial del barrio de Santa Cruz, y los bares se llenan de las diferentes tunas y en cualquier rincón o plaza puedes ver a las tunas de las diferentes facultades cantando lo mejor de su repertorio. Aunque el homenaje es a la Inmaculada, muchos no olvidan a su patrón encubierta: Don Juan Tenorio y acuden a la plaza de los Refinadores a cantar al gran conquistador sevillano.

La tradición nace en el año 1952 y fue la Tuna de Peritos Industriales la primera que cantó en el monumento, desde ahí ininterrumpidamente se ha seguido realizando. Se da la circunstancia que de que normalmente no es la primera tuna que canta si no que es la de Medicina al ser la decana de las tunas.

Los dulces de conventos.

Yemas de San Leandro. Dulces de conventos de Sevilla.

Pero la fiesta de la Inmaculada es sobre todo dulce, por tal motivo, cada año se hace una exposición de los dulces de conventos de Sevilla y provincia para ayudar a los conventos a vender sus exquisitos productos. Desde hace ya muchos años se realiza en el Real Alcázar, aunque en alguna ocasión se ha utilizado también para este fin el Palacio Arzobispal.

Sin lugar a duda es una cita a la que no se puede faltar. Aunque hay muchos dulces recomendamos desde aquí las mermeladas del Convento de Santa Paula, las cuales podemos adquirir también en nuestra visita a Conventos de Clausura. Los deliciosos bollitos de Santa Inés, los lazos de hoja de los conventos de Marchena y no podíamos olvidar a las celebérrimas yemas de San Leandro.

Los besamanos.

Besamanos Virgen de la Concepción del Silencio.

Una fecha tan señalada no podía obviarse para el mundo cofrade, por tal motivo muchas hermandades utilizan este día para exponer sus imágenes marianas en besamanos. Desde la Inmaculada Pura y Limpia de la pequeña capilla del Postigo del aceite. La imagen de la Virgen de los Dolores de Santa Cruz, la Virgen del Rocío de la Redención, la Virgen del Subterráneo. Pero entre todos destacamos la Virgen de la Concepción del Silencio, Hermandad que tiene este día como muy especial en su agenda, ya que fue la que promovió un voto para que sus hermanos defendieran algo que no hacía la iglesia hasta la última gota de su sangre un 29 de septiembre de 1615. Por tal motivo, cada año, en su cortejo de Semana Santa, procesiona junto a la insignia que lo conmemora una espada y un cirio, recordando ese juramento. Por ese motivo también la Virgen de la Concepción lleva 8 ciriales en su cortejo de la Madrugá del Viernes Santo y el Besamanos del día 8 de diciembre suele ser uno de los más espectaculares que se montan en la ciudad, al ser fiesta grande de la corporación de los primitivos nazarenos de Sevilla.

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