En este artículo de 10 pinturas maestras de la catedral de Sevilla, descubriremos algunas de los grandes tesoros que alberga la seo hispalense y que nos ayudará a conocerla en su faceta no sólo devocional sino también de gran museo.
Estas obras y otras muchas las podéis conocer en nuestra visita a la Catedral de Sevilla o la conjunta Catedral de Sevilla e iglesia del Salvador.
1-La Inmaculada de la sala capitular


La inmaculada de la sala capitular de la catedral de Sevilla es una de las más bellas del gran artista sevillano, algún autor se atreve a calificarla como la de más belleza que realiza en su carrera ( las otras son la inmaculada niña del coro del convento de capuchinos, en el museo de Bellas artes de Sevilla y la inmaculada de los Venerables, que desgraciadamente se encuentra fuera de nuestra ciudad, en el Museo del Prado.)
La obra está realizada para un espacio excepcional pero muy difícil para que una pintura pueda verse de forma adecuada, ahí es donde sale a relucir el genio del autor. El enclave también es muy importante porque en ese momento la iglesia no admitía el dogma de la Inmaculada, algo que desde principios del siglo xviii era reclamado y defendido por el pueblo de Sevilla y sus artistas. Y que estuviera presente en el lugar donde se reunía el Cabildo Catedralicio, era un refrendo más por parte de la iglesia de la ciudad. Además, es muy importante el marco. Qué tenemos la suerte de conservar el original, donde se vuelve a reafirmar ese dogma no eclesiástico en ese momento: «En el primo instante de su ser».
2-La Magdalena como melancodía


Autor: Artemisia Gentileschi
Una de las obras más sobresalientes de la pintura de la catedral de Sevilla es esta excepcional Magdalena realizada por la pintora con más prestigio de la historia del Arte, y que en esta obra realiza una de sus obras maestras.
Llega procedente de una donación del Duque de Medinaceli, virrey de Nápoles en aquel momento, es una obra de una calidad indudable que recientemente fue restaurada en el museo del Prado, donde le fue quitado un añadido que tapaba parte de su pecho y que limitaba la voluptuosidad que quiso representar la autora a María Magdalena, algo importante que recalcaba ese pasado pecador de la Santa.
Existen dos versiones más de la obra, una en el museo Museo Soumaya y otra en Estados Unidos, en el museo de kimbell de Fort Worth que no sabemos si son versiones de la autora o buenas copias realizadas en fechas cercanas a la primera versión, aunque son también obras interesantes no alcanzan la calidad de la original sevillana.
Otro dato a tener en cuenta para confirmar la originalidad de la obra sevillana es la trazabilidad histórica ya que tenemos constancia histórica que pertenecía a la colección del III Duque de Alcalá Fernando Enríquez-Afán de Ribera y Téllez-Girón que fue virrey de Nápoles y que coincidió su estancia en Nápoles con la de la artista. Además, también aparecía una descripción de la obra donde se decía literalmente” una Magdalena sentada en su silla durmiendo sobre su brazo”.
Una exposición realizada en París en el año 2025 dejaba a un lado la polémica suscitada por el museo americano al atribuirse su versión como la original, después de los estudios realizados en el prado, como por la comisaria Patrizia Cavazzini comparando con otras obras de la artista, confirmaban esa sucesión histórica que habíamos comentado y que se había intentado desligitimar, y confirmaba sin género de dudas que el original de la autora es el que se encontraba en la catedral hispalense.
3-El ángel de la guarda de Murillo


Autor. Bartolomé Esteban Murillo
Este fabuloso cuadro fue pintado originalmente para el convento de capuchinos de la capital hispalense y fue donado al cabildo como pago por haber ayudado a esconder el conjunto de obras de Murillo del convento en Cádiz durante la invasión napoleónica.
Vemos una obra con los rasgos característicos de lo que el profesor Ángulo calificó como el periodo vaporoso de Murillo, algo que se aprecia con claridad en la túnica del niño Dios.
Podemos apreciar una clara diagonal en el cuadro, y como el Ángel de la Guarda sostiene por la muñeca al infante indicándole el camino correcto que debe seguir, algo muy catequético y que tenemos que poner en relación con la sociedad del momento.
Debemos señalar la ternura del conjunto y el uso de los colores pastel, tan característicos en la obra del autor.
A pesar de los esfuerzos de los capuchinos para no perder su rico patrimonio, el resto de obras volverían al convento por muy escaso periodo de tiempo, en el año 1812, ya que la desamortización hizo que los frailes perdieran para siempre el fabuloso conjunto, aunque gracias a esa labor, sigue estando en Sevilla, en este caso el Museo de Bellas Artes.
4-El descendimiento


Autor. Pedro de Campaña
El descendimiento de Pedro de Campaña es una de las obras maestras que hoy en día podemos disfrutar en la catedral de Sevilla. Originariamente se encuentraba en la iglesia de la Santa Cruz( en la primitiva, no en la actual) en la capilla que era propiedad de la persona que realizó el encargo: Fernando de Jaén. Un espacio muy diferente a su ubicación actual en la Sacristía Mayor de la catedral.
La composición consta de 8 figuras y describe el momento donde el Señore está siendo bajado de la cruz. El conjunto destaca por su gran calidad, ponemos el énfasis en la representación de las santas mujeres y la Virgen, sus rostros, miradas y también sus telas, donde podemos apreciar la formación flamenca del artista.
Otro elemento a destacar es el paisaje que se percibe al fondo de la composición, y que nos demuestra la pericia del artista en diferentes ámbitos pictóricos.
El profesor Valdivieso nos recuerda como en el encargo se pide a Pedro de Campaña que se haga una obra “tan buena e antes mejor que la del retablo que yo hice para la capilla donde se enterró el jurado Luis Fernández”. Cosa que se consiguió, hoy esa obra se encuentra en Francia, en el museo de Montpellier, fruto del expolio napoleónico.
El cuadro, admirado desde antaño, fue objeto de deseo de la corona, el rey Carlos IV intentó incorporarlo a las colecciones reales, pero el cabildo consiguió continuar con su propiedad, atendiendo al mal estado de la obra.
5-La liberación de San Pedro


Autor. Juan de Valdés Leal
Una obra de una técnica exquisita y seguramente el Valdés Leal más caravaggista, aquí nuestro autor ha llegado a un grande increíble de depuración en su pintura, sin olvidar el dibujo y su característico colorido, incorpora las nuevas técnicas que han llegado a Sevilla gracias a las obras de Ribera. No es el único que intenta aplicar las nuevas tendencias, Murillo en el cuadro de la cena de Santa María la Blanca realiza algo muy similar. Pero aquí nuestro protagonista va a llegar a las cotas más altas de su pintura incluso tocando las nuevas tendencias. Es maravilloso el estudio pormenorizado de la luz, los escorzos y sobre todo esa figura del ángel que contiene todo lo más destacable de su pintura: Detalles, color, movimiento, calidad de las telas…
6-El Éxtasis de San Francisco


Autor. Herrera el mozo
Obra de tamaña colosal donde el color y la pincelada demuestra lo aprendido en Italia, además de incorporar su impronta personal, con esos característicos ángeles que elevan la figura del santo y que usara posteriormente en la que para muchos es su obra maestra, “el triunfo de San Hermenegildo”.
La obra se encuentra en la capilla del mismo nombre ubicada en un retablo realizado por Bernardo Simón de Pineda. El Santo se eleva sostenido por una nube de ángeles y querubines envuelto en una luz dorada y creando el autor un interesante juego de diagonales que no deja indiferente al espectador.
Este cuadro con su pincelada suelta fue básico en la carrera de Murillo, se dice que cambió su pintura al ver las nuevas técnicas de pintura que había incorporado Herrera tanto en esta obra como en la del Triunfo de la Eucaristía
7-La Gloria


Autor. Juan de Roelas
Cuadro de pequeño formato que se conserva hoy en el pabellón utilizado como pequeño museo en la Catedral de Sevilla. En este lienzo nos encontramos una obra sobresaliente del autor, donde se ve la influencia de esa pintura veneciana, y nos evoca las grandes realizaciones de Tintoretto y Tiziano.
En un alarde compositivo, nos representa el paraíso de una forma circular, donde en su parte central se encuentra, como no podía ser menos, la Santísima Trinidad y la Virgen. En importante el color celestial del centro de la composición, la gran capacidad del artista para desarrollar, también en pequeño formato retratos individualizados de gran calidad. Otro detalle importante es el gran dinamismo de la obra que consigue a través de los espacios que crea en ese sistema de rodear donde se encuentran los Demiurgos. Podemos apreciar santos, profetas.. y aunque algún autor sólo lo relaciona con la obra de Tintoretto, nosotros pensamos que tiene también mucha influencia del cuadro de «la Gloria de Carlos V» de Tiziano, de hecho, hay personajes que permanecen desnudos sólo tapados por una pequeña prenda a modo de túnica, tal y como aparecía el Emperador en esa bellísima composición.
8- La piedad


Atribuida a Quinten Massys
Esta interesante obra se encuentra en la Catedral de Sevilla es una pequeña obra de intensa espiritualidad y gran refinamiento flamenco. La escena condensa el dolor humano en un gesto de extraordinaria delicadeza: la Virgen sostiene el cuerpo de Cristo con una mezcla de duelo, ternura y contención, mientras el contraste entre el rostro sereno de ella y la anatomía exhausta del Hijo refuerza la carga emocional de la composición. Ese intenso abrazo de su madre al cuerpo inerte de Jesús transmite el profundo amor que siente por él.
El cuadro destaca por el minucioso tratamiento de las carnaciones, la suavidad de los paños y la precisión casi microscópica de los detalles, rasgos característicos del arte flamenco del primer tercio del siglo XVI. También es muy significativo el fondo paisajístico, que abre la escena hacia un horizonte amplio y sereno, en contraste con el dramatismo del primer plano
9-La purificación de la Virgen


Autor. Pedro de Campaña
Obra maestra del artista flamenca que fue contratada por el mariscal y caballero veinticuatro Diego Caballero, después de haber estado en América, en la isla de la Española y Perú, se asentó en Sevilla con ese importante puesto en el gobierno de la ciudad.
En 1555 quiso contar con una capilla funeraria en la Catedral dando un escaso margen para la obra, 6 meses. Aunque contrató el retablo en su totalidad, nos vamos a centrar en el pintura central del conjunto, pero no debemos olvidar el resto, especialmente donde aparecen los donantes, tanto masculinos como femeninos, ya que son uno de los mejores ejemplos del buen hacer de Campaña.
La pintura tiene numerosos guiños al renacimiento italiano, especialmente a la obra de Rafael, y posee también un estudio pormenorizado de su arquitectura, según Pacheco el maestro mayor Hernán Ruíz II ayudaría al pintor para esta interesante composición.
En la parte inferior de la escalinata aparece un mendigo que alza su mano, y al otro lado de la escalera junto a una mujer con dos niños en sus pechos, que es una alegoría de la Caridad, hay un niño a sus pies que ofrece una manzana al menesteroso.
La escena central representa la purificación en el templo, que ocurría a los 40 días del nacimiento. Se aprecía al fondo el candelabro de 7 brazos y al Arca de la Alianza, y en el cortejo que acompaña a la Virgen son una serie de mujeres que representan las virtudes, cada una con su simbología característica: La Justicia con la balanza, la Fortaleza con un león en su ropaje, la Templanza con un espejo.
El uso de las velas es porque esta celebración se realiza el día de la Candelaria. También podemos apreciar la Fe y la Esperanza en ese cortejo que acompaña a los padres del santo infante y una anciana que es la profetisa Ana, que vivía en el templo.
10- Santa Teresa


Autor: Francisco de Zurbarán
Nos encontramos con una obra que intenta representar esa austeridad que marcó la vida de esta gran intelectual reformadora de la orden de los carmelitas.
El personaje principal se sitúa entre un cortinaje que da prestancia a la escena en el lado derecho y la paloma, representación clásica del Espíritu Santo, que inspira a la santa y que aparece a la izquierda del lienzo.
Una mesa y una silla, junto a sus libros y su pluma es el marco que ha elegido Zurbarán para esta interesante obra. A esto hay que unir la maestría del artista con los ropajes de monjes y monjas, y su especial dominio del color blanco.
El padre Fernando Gutiérrez nos comenta que el rostro, estaría seguramente inspirado en la representación que realiza Fray Juan de la Miseria, que se conserva en Convento de las Carmelitas Descalzas de Sevilla.
Bibliografía
Valdivieso, Enrique: “Pedro de Campaña”.



