La Velá de Santiago y Santa Ana, también conocida como Velá de Triana, es una de las fiestas más antiguas y emblemáticas de Sevilla. Cada mes de julio, este barrio a la orilla del Guadalquivir se transforma en un mosaico de colores, música y tradiciones, mezclando origen religioso y diversión popular. Descubre sus raíces, su evolución y las curiosidades que hacen única a esta celebración tan especial del famoso arrabal sevillano.
Origen de la Velá de Santiago y Santa Ana


Una promesa real y devoción popular
El origen de la Velá de Santa Ana se remonta al siglo XIII, cuando el rey Alfonso X el Sabio padeció una enfermedad ocular. Según la leyenda, tras encomendase a Santa Ana y sanar, el monarca cumplió su promesa iniciando en 1266 las obras de la emblemática iglesia en honor a la Virgen, hoy patrona de Triana.
Con la inauguración de la parroquia, los vecinos comenzaron a velar a la Virgen cada víspera de su festividad, el 26 de julio, dando pie a una tradición que se expandió por Sevilla y alentó la evolución de la Velá desde lo religioso hacia lo festivo. El culto recogido y la vigilia nocturna crecieron hasta convertirse en fiestas con cantes, bailes y comidas celebradas en la ribera y las casas cercanas.
Cómo se vive la Velá de Triana hoy


La Velá de Triana se celebra durante una semana a finales de julio, llenando de vida y júbilo las calles Betis(donde se encuentran las casetas), Pureza y el Altozano( donde se instala el gran escenario para los espectáculos). Estas son algunas de las actividades más esperadas:
- Casetas gratuitas decoradas con farolillos y flores, abiertas a vecinos y visitantes.
- Espectáculos de flamenco, conciertos y bailes populares.
- Puestos ambulantes de avellanas verdes, pescaíto frito y sardinas asadas, símbolos gastronómicos de la fiesta.
- Juegos tradicionales y concursos para todas las edades.
- El gran ambiente festivo se despliega especialmente al caer la noche, con el río Guadalquivir como testigo.
Curiosidades de la Velá


La Cucaña
Uno de los iconos indiscutibles de la Velá de Santiago y Santa Ana es la cucaña de Triana.
- Se celebra durante varias jornadas al atardecer sobre el río Guadalquivir.
- Consiste en caminar por un poste de madera (normalmente de entre 5 y 15 metros), engrasado con jabón ecológico, colocado sobre una barcaza y suspendido sobre el agua.
- El objetivo es llegar al extremo para atrapar una bandera que otorga premio económico o simbólico, aunque la mayoría de los participantes acaban cayendo al río ante la ovación del público.
- Este juego, de raíces marineras, llegó a principios del XX y sigue siendo un espectáculo divertido que es una de las máximas atracciones de la fiesta.
Concursos
En la Velá se hacen numerosos concursos para que la gente del barrio participen.
- Concursos de pesca
- Tiradores de cerveza
- Dominó
Recuperación de las luminarias


Hace algunos años se han recuperado las luminarias en la iglesia de Santa Ana. Poco antes de la medianoche del día 25 de julio se ilumina el campanario de la torre. A las 12 de la noche se canta la salve y se abren las tres puertas del templo, para que los trianeros veneren a la «Señá Santana». Los primitivos ministriles, que se usaban en el siglo XVII y XVIII se han sustituido por las cornetas de la banda de las Tres Caídas.
Ambiente de feria y tradición.


- A diferencia de la Feria de Abril, la Velá presume de casetas abiertas a todos.
- La calle Betis se llena de vecinos, turistas y curiosos disfrutando la hospitalidad del barrio.
- Durante estos días, la devoción religiosa convive con la alegría popular, manteniendo viva la esencia de la fiesta tras más de siete siglos.
- En ocasiones ha habido procesiones por motivo de la Velá con imagenes de gran devoción como la Esperanza de Triana
Cosas que tienes que saber de la Velá


- La Velá de Triana es la fiesta más antigua de Sevilla, con más de 750 años de historia ininterrumpida salvo durante la Guerra Civil.
- El barrio de Triana recibe miles de visitantes durante esta semana, considerada “el verano de Sevilla”.
- La cucaña es tan popular que muchas familias transmiten la tradición de participar o animar a los concursantes, generación tras generación.



