En este artículo sobre Sevilla y el pogromo de 1391, relatamos lo que fue uno de los momentos más tristes del medievo español, un asalto a las grandes juderías del país, pero como todo en la historia, hay que buscar qué hechos provocaron este ataque masivo a una parte tan importante, en esos momentos, de la población peninsular.

Antecedentes. La guerra civil entre Pedro I y Enrique II de Trastámara.

Ruta de Pedro I

Las cosas no surgen de la nada, y el pogromo realmente surge a raíz de las luchas dinásticas en la corona de Castilla, entre el rey legítimo Pedro I y su hermano bastardo Enrique de Trastámara, posteriormente Enrique II cuando accede al trono.

Pedro había realizado una política a favor de los judíos, teniendo incluso durante muchos años como su mano derecha a un judío Samuel Ha leví.

En esa lucha encarnizada por el trono, ese motivo que hemos comentado, fue una excusa para intentar arremeter al pueblo, que era partidario de Pedro I, contra el monarca, con la excusa de que era el amigo de los judíos. A pesar de que Pedro I terminó matando a su mano derecha, la propaganda realizada por los Enrique fue suficiente para hacer que el pueblo, desgraciadamente manejable por los políticos, como ocurre en la actualidad, utilizara el tema judío como arma arrojadiza contra su hermanastro, y creando un resentimiento del pueblo sobre todo lo que significara el mundo hebreo.

Las circunstancias del año 1391

Es muy curioso que el cronista utilizado por Enrique II para lavar su imagen y hundir la de su hermanastro, es una de las fuentes de información de los luctuosos sucesos acaecidos en esa fecha.

Tenemos que tener en cuenta varias circunstancias.

  1. Después de la muerte de Juan I, el nuevo monarca era un niño Enrique III, con lo que no existía un poder real fuerte en este periodo.
  2. La muerte del arzobispo Pedro Gómez Barroso, defensor de los hebreos.
  3. La existencia de un radical, arcediano de Écija, Ferrán Martínez, que desde la época de Enrique II, predicaba contra los judíos y que había sido recriminado en varias ocasiones. Aprovechando la falta de poder religioso y real, acrecentó sus mensajes en la población hispalense.

A todo esto, tenemos que añadir el sentimiento de ir en contra de un grupo privilegiado, en buena situación económica, tenemos que pensar las grandes barreras sociales existentes en la sociedad medieval, además, si a la población se le lanzaba mensajes incendiarios y si un control de las autoridades por las circunstancias mencionadas, se crea el caldo de cultivo para el desgraciado desenlace ocurrido en 1391

Debemos destacar como las autoridades sevillanas de la época: El Alguacil mayor o el Conde de Niebla, se opusieron al pogromo e incluso reclamaban castigos para quien fuera en contra de los hebreos.

La revuelta de Sevilla y su extensión en toda la península.

El primer gran ataque a una judería se produjo un 6 de junio en Sevilla, días después se fue reproduciendo en el resto de juderías de la península ibérica, independientemente de su reino. López de Ayala, nos lo relata de esta forma:

“Perdiéronse por este levantamiento en este tiempo las aljamas de los judíos

de Sevilla, e Córdoba, e Burgos, e Toledo, e Logroño e otras muchas del

regno; e en Aragón, las de Barcelona e Valencia, e otras muchas; e los que

escaparon quedaron muy pobres, dando muy grandes dádivas a los señores

por ser guardados de tan grande tribulación”.

Los conversos

Desde ese momento aparece con fuerza en la península, una nueva figura, los conversos, que, por no perder su estatus social, se presentan oficialmente como católicos, aunque realmente sean judíos y sigan practicando sus ritos de forma oculta.

La remodelación de la judería de Sevilla

Puerta conservada de la sinagoga de Santa María la Blanca

En 1396, el rey ordenó la remodelación de la judería de Sevilla, a la que se le dio el nombre de Villa Nueva, la labor fue realizada por Don Diego López de Estuñiga y Juan Hurtado de Mendoza, transformando las antiguas sinagogas, de ellas sólo nos ha llegado, aunque muy modificada como templo cristiano, la de Santa María la Blanca, sobre las otras se edificaron nuevos templos, como el convento de Madre de Dios o la iglesia de San Bartolomé.

La expulsión y el final de los judíos en España

Expulsión de los judios de España

Los judíos y especialmente los conversos fueron uno de los motivos de la instauración de la inquisición por los Reyes Católicos a final del siglo XV, y que terminaría con la expulsión de los judíos de España en 1492 por un decreto de los mismos monarcas.

Es interesante saber, como muchos de ellos emigraron a Portugal, y progresaron en el país vecino, en aquel momento el más rico del continente europeo.

PERO LÓPEZ DE AYALA, Crónicas, MARTÍN, José Luis (Ed.), Barcelona,

1991.