El día 11 de marzo de 1526 ocurre uno de los hechos históricos más importantes que han ocurrido en la ciudad de Sevilla. Nos referimos a la boda del emperador Carlos V, con su prima la princesa Isabel de Portugal.

Los motivos de la boda

Las bodas de los monarcas se realizaban por temas políticos y económicos, este matrimonio serviría para unir vínculos con la península ibérica, tenemos que tener en cuenta que el emperador Carlos V nace en Flandes, y uno de los elementos que más se le reprocharon en un principio es que sólo se relacionaba con personas de su tierra natal.

Y el otro puntal era el tema económico, en esos momentos Portugal, con su comercio de las especias, es el reino más rico de Europa y la dote que acompañaba a la boda eran 900.000 doblas de oro, que era una gran fortuna para la época.

Para realizar el enlace se tuvo que pedir dispensa papal, ya que los contrayentes eran primos hermanos.

La llegada a Sevilla

Arco y basílica de la Macarena

La llegada de ella debió ser algo increíble, entró según la tradición de los Reyes por el Arco de la Macarena bajo un palio de oro, plata y piedras preciosas. En su recorrido a la Catedral hubo 7 arcos triunfales que simbolizaban las virtudes del buen soberano. Prudencia en la macarena, fortaleza en Santa Marina, clemencia en San Marcos, paz en Santa Catalina, justicia en San Isidoro, fe en el Salvador y gloria en las gradas de la Catedral. La Catedral estaba adornada con tapices, joyas y antorchas.

La ciudad estaba engalanada como no se recordaba para el enlace del hombre más poderoso del mundo el nuevo César.

Al llegar a la Catedral la princesa oró ante el Altar Mayor y posteriormente fue a los Reales Alcázares.

El historiador Ortiz de Zuñiga nos describe tan importante acontecimiento:

«Salieron pues, los señores del Senado y regimiento de Sevilla a recibir a Su Magestad la Emperatriz, muy rica y lucidamente vestidos, con el señor asistente don Juan de Ribera y el ilustrísimo duque de Arcos, alcalde mayor de Sevilla. Salieron asimismo los muy reverendos señores del cabildo de la iglesia de Sevilla, y los egregios colegiales del insigne colegio de Santa María de Jesús; los caballeros y escribanos públicos, ciudadanos y mercaderes naturales y entrangeros, muy costosos y galanes, a mula y a caballo».

El Emperador hizo el mismo recorrido pasando por los arcos y llegando a la Catedral donde también rezó delante del retablo Mayor.

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El enlace

Salón de Embajadores del Real Alcázar de Sevilla

Al ver el Emperador a su prometida dicen que hubo un flechazo inmediato, no esperando el monarca para la boda que estaba prevista el día siguiente y casándose con los más íntimos en el Salón de Embajadores del Alcázar en ceremonia oficiada por el Cardenal Salviati.

https://personal.us.es/alporu/histsevilla/boda_carlos5.htm