Teodosio o Teodosio I el grande, como normalmente se denomina, es el emperador nacido en Itálica más desconocido, aunque en los últimos años algún autor discute su nacimiento en esta ciudad sevillana y se la atribuye a Cauca, en la provincia de Segovia. Los estudios de Alicia M. Canto decantan claramente su origen itálico, ya que nos habla que las fuentes que hablan de que su origen sea el segoviano no son coetáneos si no posteriores, con lo cual no conocían realmente esos orígenes. El poeta romano Claudio Claudiano, nos habla que los orígenes de Teodosio son de la Bética. En la misma línea y también de la época del bajo imperio tenemos al Conde Marcelino; y en la misma línea de afirmar sus orígenes sevillanos se pronuncia el historiador hispano árabe Al-Rasís. Así se convierte en el tercer emperador romano nacido en Sevilla, los anteriores habían sido Trajano y Adriano, lo cual nos habla de la importancia de la Sevilla romana.

Su papel en el imperio tuvo gran relevancia, a pesar de que le tocó vivir una época complicada, donde Roma se encontraba en franca decadencia. Uno de los ejemplos fue que tuvo que acceder a que los godos se establecieran más allá del Danubio y convertirlos en aliados del imperio. Lo mismo ocurrió con el reino que ocupa en aquel momento Persia: Los sasánidas.

A pesar de admitir a los godos en su territorio, fue contrario a las doctrinas de Arrio, que fue las que adoptó este pueblo germano.

Teodosio y Constantinopla

Como emperador, vivió la mayor parte de su vida en Constantinopla, donde se conserva un gran obelisco denominado de Teodosio, además realizó grandes reformas en la ciudad como la remodelación del foro tauri o del toro que se convirtió en la mayor plaza pública de su tiempo. Esta ciudad posteriormente sería la capital oriental del Imperio. En realidad, sólo disfrutó unos meses como Emperador único del Imperio.

División del Imperio romano por Teodosio

La división del Imperio

Pero su obra más decisiva, para la historia de Roma, fue la división del Imperio entre sus hijos Honorio y Arcadio.  Honorio se quedó con la parte occidental con capital en Roma y Arcadio con la parte oriental con capital en Constantinopla.

Esta división fue vital para la continuación del Imperio Romano en los años posteriores, salvando la parte oriental de la debacle que ocurrió en la parte occidental con las invasiones bárbaras. Gracias a ello se consiguió preservar el Imperio Bizantino(que es como se denominó a la parte oriental del Imperio) que seguiría existiendo hasta su caída en 1453, con la llegada de los turcos.

La iglesia ortodoxa convirtió en Santo a Teodosio por su defensa del catolicismo contra los arrianos.